Nací hipotéticamente con el pie izquierdo
donde el derecho
y el pulgar más cerca del peroné.
Me hice torpe;
comí, poté, bebí, cagué y
hoy como si me muero de hambre.
Tengo un nudo en la garganta
que tensa -junto al de San Cucufato-
una holgada cuerda vocal
sobre la que diafunambulo.
Como es habitual,
me balanceo vacilando
a aahmbos lados de la cuerda.
Si me ves desde arriba,
consiste en la fina línea que separa
el deseo y la repugnancia,
el amor y la misantropía.
Ahora maldigo murmurando
al equilibrio entrometido
que es la razón, o mejor dicho,
el racionamiento emocional,
que hace que me mantenga
temblando en vez
de dejarme caer estable.
Tengo cara de hombre
y cuerpo de esfinge,
y esa pregunta que naide responde.
Sexo y muerte.
¿podrían ser sólo dos puntos más
de la geometría del quimo
que comemos?
Por si no lo es,
nunca me cortaré el pene
porque sé que él sólo se cae.