El paso del tiempo es la posibilidad
para poder beber de aguas potables.
A lo lejos, un monte de calmas.
En la mano, la antorcha que ilumina las pinturas de una cueva.
La historia y sus fantasmas se encuentran
con la verdad del momento y el miedo ondea las llamas,
que se acercan peligrosamente a la hoja seca.
Al oler el humo se activa el cuerpo de emergencia.
Entonces la sangre se convierte en agua
y los poros en cataratas que apagan el incendio
mientras se precipitan monte abajo
para llenar botijos en mi hogar.
Así, bebemos del tiempo.
lunes, 25 de junio de 2018
lunes, 4 de junio de 2018
Lo mismo que el fuego fátuo
Las nuevas formas de representar la realidad buscan personas que hacen suyos los momentos, quieren que el público invada el escenario, que se escuche el latir en una caja cerrada con sólo interpretar su posibilidad eterna. La inmensidad aliñando cada golpe efímero, dándole sabor a ratitos con los que cuesta terminar. El calor de un hogar, comunidades que protegen un fuego y lo comparten, dejan rastros de cenizas al apagarse con el tiempo.
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