domingo, 10 de enero de 2016

Peo

El olor a miseria,
imperceptible ante tanto Macdona,
escondido en la ropa Inditex,
camuflado por la colonia pija
que usan dirigentes de estados
como Neslé, Cocacola,
Monsanto, Corte Inglé, la Otan,
asesinos como el general,
criminales cuales capos
y mentirosos como un buen demócrata.
Asociaciones anónimas de datos
que pesan más que lingotes de oro,
nombres falsos y sicarios
matones sin licencia
o con uniforme asalariados,
cámaras, cámaras de seguridad
y en tu móvil, información,
pantallas con palabrasmásimágenes
créelo, está pasando y tu eres parte,
y yo soy parte, partiendo
en que usamos esa corriente de cables,
la que no rescatamos,
la que nos convierte en cómplices,
de esta estafa a la que llaman felicidad,
de esta prisión a la que llaman libertad
de este insulto a todas las formas de vida,
estamos siendo uno más, a escala
de que no somos más que su ganado,
el producto que se vende a la publicidad,
y hay que ser productivo
por el honor de ser clientes,
título nobiliario por ignorar,
tanto el olor a miseria
como nuestra propia peste.
Por eso huele a mierda.

No soy determinista, soy determinante

Muero, que no es más que derrochar vida,
con las manifestaciones íntimas
que reivindican sensibilidad
desde la colectiva.

Muero, en el sentío andaluz que se derrite
y se funde en la materia líquida
que resulta al intentar congelar
los instantes

Muero, a través del lápiz y el papel
en una sociedad imagenizada y racional,
en la que la imaginación es tortura
para el pensamiento establecido.

Muero, que no es más que derrochar vida,
con la gente sencilla y el absurdo,
la que chilla por lo necesario
y celebra la guerrilla.

Muero, pero rastreramente me matan,
con su conformismo, su cerrazón,
la consciencia estancada en el poder
y los discursos inútiles.

Mis asesinos nunca cambiarán nada.

sábado, 2 de enero de 2016

Análisis morfosintáctico de un suspiro

Empezar a actuar sobre algo ya empezado,
a la mitad.
Un enamorado del fracaso no debe confundir
principio y causa,
consecuencia y final,
pero las bombas H
-con las que la realidad masacra mi entendimiento-
dejan hongos de humo y plasma
que oscurecen mis claridades.
Somos seres inútiles hablando de la vida,
o seres vivos cuya existencia es inútil,
pues queremos sentir más allá del cuerpo
y sentimos querer más allá de nosotros,
con la mano firme de un general
que reclama las tierras sembradas
y la debilidad dudosa de un deudor
que se fía de un futuro estéril,
porque el presente para nosotros
es más que el momento,
el presente para nosotros
es apropiación del pasado
e ilusión adoctrinada del porvenir,
lo que nos ha de llegar cuando muertos.