viernes, 22 de mayo de 2015

Tú sí que eres de Jeré

Aún no sé cómo consigues
que mi cuerpo entero sea placer,
que pueda saborear como ambrosía
tu sudor
tu saliva
tu carne
la marihuana 
que acercas
a mis labios...
Todo es
mucho más agradable
que las primeras veces,
y mucho más impactante
que la primera vez.

Aún no sé cómo lo haces
para que me sienta el primer ser,
con la inmortalidad del gozo
transmitido
por los ojos
por los sonidos
por tus manos
-que me agarran-
por los suspiros
que te robo
y me llenan de oxígeno.


jueves, 21 de mayo de 2015

Bucle

Y pensar que la vida es autodestructiva...
O eso tuve que reconocer cuando la ví
como única potencia real,
como círculo interminable que,
por retroalimentación,
no tenía más remedio que destruirse
para regenerarse así misma
como principio verdadero
más que final indiscutible,
como esencia auténtica
más que poder efímero
y hereditario.

Siempre será lo mismo,
siempre el mismo contraste:
el origen y la muerte
la muerte y el origen
de los cuerpos temporales
y de las ideas eternas.
Es esa contraposición
la que destaca tanto a una como a la otra,
como el oscuro hace al gris más claro
como el claro hace al gris más oscuro.

Y pensar que la vida es transformación,
siempre en continuo cambio...
por eso la civilización es ruina
de los templos naturales
que rinden culto a la libertad,
pues se hicieron tumbas
y cementerios con tráfico
tan destructivos
como destruibles:
adorando la autodestrucción
como única forma de vida
olvidando que somos responsables
de que siempre se siga originando
la revolución.


Porque la energía ni se crea ni se destruye,
sólo se mantiene rodando en un hipotético plano,
tan universal como pluridimensional,
tan ordenado como anárquico:

así se convierte en nuestras vidas.


Huelo los restos de yerba en la desbrozadora, y se enciende:

Hablaré de realidad,
o mejor dicho de realidades,
porque dicen que no hay absoluto,
que son un cúmulo de condiciones
que tergiversan el ojo
y desestabilizan
los otros sentidos
de mi cuerpo.

Hablaré de realidades,
distintas y auténticas,
únicas según el momento;
muertas en los recuerdos pero vivas
en la continua mudanza
que hago de mi piel,
eternamente consecutiva.

Hablaré de mí como realidad,
como una persona rota por el tiempo,
como memoria aparentemente sin copia
como inteligencia selectiva
que se dedica a borrar
el paso de mis huellas, quizás,
para volver a andar
por mi pasado
cuando quiero correr
por el futuro.

Hablaré de energías,
del mensaje cifrado de los astros
de las crueles consecuencias de la carne,
de la gravedad terrestre
que hace caer mis sueños de niño
hacia la planta negra y seca
de mis pies, y de esa yerba
que crece entre sus dedos.

Hablaré de tu esencia
como si la conociera de algo más
que de las transmisiones
que generan sus ondas,
como si no fuera tan obvio
que estoy totalmente atrapado
en su frecuencia.

Esta mañana -como ayer-
la realidad me pesa por dentro:
porque intenta enmudecer el deseo
porque intenta cegar el instinto
y le provoca anosmia al hambre,
porque quema las papilas gustativas

y me dice que me relaje
sin ninguna caricia de su tacto.

sábado, 9 de mayo de 2015

Manifestación patética en la calle Vida s/n, cualquier día a cualquier hora

¡El movimiento patetista ha llegado para liberar a todas las mujeres y hombres de su cárcel pasional!


Buscaron darle sentido a través de la lógica y nos engañaron:
¡eso no era sentío!
Todo está demasiao calculao,
y acabamos confundiendo lo subjetivo con la analítica.
Tenemos frío.
Nos duele todo.
Nos queda nada.
¿Y qué si no lo han escrito?
Tods tenemos dentro una llama que la burguesía y la mesocracia apagan para comprar una lámpara que alumbre las cuatro esquinas de nuestra celda espiritual.
La ira nos sube de la planta a la mollera, mordemos las ideas y las abrimos en canal. Ante vuestra sistemática y estructurada eficiencia, lucharemos por la pasión como lo hicieron nuestros antepasados, destruiremos su virtualidad, acabaremos con el objeto y abrazaremos el fenómeno, triunfando por derecho.
PatéticⒶs de todo el mundo: ¡FUNDIROS!









Cuartilla encontrada en el febrero de 2014

"Ornithology"

Siempre es por la mañana,

como una resurrección diaria,
como si me bañase en la poza de mis fluidos
y me tirara de nuevo al sol del pensamiento
después de haberme refrescado,
y entonces
confundo las sensaciones internas y oníricas
con las sensaciones externas y físicas,
sintiendo las glándulas plineales
en cualquier parte de mi cuerpo,
desde el tendón de la planta del pie
hasta la coronilla de la protoalopecia.
Así, me revuelco por el barro existencial
en plena fase REM:
oigo el sonido perfecto
a través de tu tarareo,
de tu silbar,
entonando tu boca
esa canción sobre ornitología
que tanto me gusta tocar,
pero descubro que es sólo imaginación,
porque no hay nadie más en mi cama,
y es el propio piar de mis vecinos alados
el sonido de la libertad.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Los discursos del arte atemporal

"Aún te queda por aprender"
fueron las palabras que me dijo la personificación de un pensamiento,
que no era más que figura onírica,
un disfraz de una de mis versiones; y yo desperté.

La luz de no poco antes de las diez
era imponente pero cálida,
una más que verdadera diosa
que elige su forma de radiación
para abrazarme como sábana
y ahuyentar la desidia horizontal
con la que mi cuerpo estaba intoxicado;
y yo me levanté,
para quitarme el polvo de la cara,
para desayunar en condiciones,
para comprar una garrafa de aceite de oliva
y una lengüeta para mi saxofón.

Esta mañana tocaré por todas las posibilidades del día,
por sus encuentros fortuitos y sus quedadas planificadas,
por sus obligaciones impuestas y sus sueños de playa,
e intentaré traer el mar a tu horizonte:
ambos aceleraremos el agua
y precipitaremos la locura
porque te siento en la luz de mi cama
como si casi pudiera igualar tu forma eterna,
la que tu conoces y me enseñas.

El tiempo es nuestro.

sábado, 2 de mayo de 2015

Luna y caja

      Cada idea es un satélite
                                          que gira alrededor
                                                         de este planeta imaginario
                                                                         que tengo por cabeza,
                                                                         acompaña como lazarillo
                                                                         a la marea de mi sangre,
                                                                       y transforma la energía
                                                  en cualquiera de los cuatro estados
                                      de la materia.