lunes, 26 de mayo de 2014

El perro cavó en donde había una exquisita fosa común.

Olemos a jadeos,
es impetuoso nuestro estar,
y buscando el cálido matiz amarillo
de la noche oscura con formas en negativo.
Niega el humano y abraza la especie,
va caminando sobre la misma arena,
en círculos,
como hacer un sonido en el vacío.
Y eso tocamos sin oírlo,
pero sabiendo que las plantas
también tienen vértebras, joder.
La grifa es una cosa que te pone ciego,
 y la música que dices
es el eco del plástico,
el nuevo cristal,
como el gas, el transporte
que usas para despegar en mi cama
lo que sucede si recitas:
uno, siete, ocho
y luego lo cantas a grito pelao
como el yonki que ve el apocalipsis
en la avenida de calles llenas de paredes,
qué absurdo.

Están las antenas y los pararrayos ahí apilados,
sobre tres siluetas antropozoomorfas
que a su vez están reflejadas en las azoteas.
Hay apilados cristales y metales,
así podemos diferenciar entre la razón y el consciente.
No hay razones suficientes como para morder
los clavos que sujetan el péndulo lunar
que dirige las mareas que vienen
y                                   van.

Es relativamente sencillo
aclamar sobre las penas,
pero la luz penetra en nuestras pupilas
y parece que sólo quiere estropear
la manera en la que la gravedad baila con el sonido.
Todo se abstrae y se vuelve de color,
 los ojos absorben la vibración de tus cuerdas vocales
como si yo fuera un niño,
o algo así dice Camarón,
la infancia vuelve a ser el principio de todo. 




Con Wedem.

viernes, 23 de mayo de 2014

El cadáver bicéfalo del banquito del parao

Siendo el agua tan importante, física y efímera como la goma de un neumático que rueda por no sé que razón, la supervivencia es tierna, nos quitamos los brazos para bucear como peces inyectándose ketamina en los pulmones roídos, sin sentido, como correr con el torso y esnifar con la boca, formo y esculpo pensamientos en el vacío,
                                 seguramente lo último que fumes de ese cigarrito.



Setas y Wedem.

jueves, 22 de mayo de 2014

Lo he visto en los arenares

Si soy el mar, me serenas Ya no embisto insaciable la piedra la masa que jiere mi ausencia de forma Aunque no desertaré de la guerra con otros acantilados pero es distinto porque ya no aplasto, engullo ni aniquilo por encima de los límites de lo hermoso.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Melomanía

Taquicárdica, a veces,
otras se estira la tensión
para dar fuerza y
aumentar la llama:
se agitan las partículas
caóticamente organizadas
para la anarquía del vapor.

Con el calor de la base,
la energía nuclear
y cinética,
-el ciclo del agua en la sangre-
para que llueva
desde la cabeza.

El río incita a vagar
sentimientos de rocas
sedimentarias, el agua
factor natural
para que dejen de ser
sedentarias.

Precipitados.
No es caerlo sino tirarlo.
Las semillas de la copa
vuelven al suelo radical
para llegar a ser árbol
por pura reminiscencia.

Ascendiendo y descendiendo
como ondas sonoras.
El movimiento del aire,
la realidad de tu cuerpo.

lunes, 19 de mayo de 2014

Primavera.

Hilos de luz abren tus ojos,
haciendo que te muevas a su antojo.

Un susurro te acaricia,
hasta que te saca de la cama
y una sonrisa.

Susurro que llena del aroma de azahar
la inmensidad de tus pulmones,
y todos los rincones del lugar.

Azahar de primavera,
que con el sol brillando alto
a todos los lugares llega.

Primavera en el alcázar,
en la catedral, a su vera.
Primavera en la alameda.





Progreso

Un autobús se desplaza hacia Algeciras, pero en vez de por la carretera, rueda por el campo, arrasando todo a su paso. Quizás la constructora debería haberse planteado colocar la carretera en el suelo.

Infanticidio

Las revoluciones no fracasan
porque si no, no son
y la música aún no suena.

La pintura que intuye un ciego
es la única verdadera
ante el plagio natural.

Pero no por ello dejaremos
de pintar, sonar, gritar
a pesar del silencio.

Mandan a callar en sueños
para tornar a gris tu lila
en medio de esta lluvia

que empapa el pavimento,
gotea sobre la sangre
y corre calle abajo.

Filtro de cadáveres;
una vez ahumado el fuego,
queda desmontada la idea.

Seremos

imán de las balas o
relleno para cunetas
y folios en blanco

de la historia escrita
con el sudor forzado
de los que la viven.

No hay arco que celebre
el triunfo espiritual,
pero aún así luchamos

y lucharemos.