lunes, 10 de mayo de 2021

Te estimo, demoni (Feb2020)

Estoy en una avenida con mucho tráfico.

Un semáforo roto señala el paso de los peatones en rojo y en verde a la vez.

Los carros suelen pasar a toda velocidad.

Entro en un bazar chino a buscar “chinelos”, aquí se dice así.

Hay un ecosistema en los dedos de mis pies.

El piso lo pone el trabajo.

El trabajo me pone mi sueldo.

El sueldo me pone cafetero.

El café despierta el cuerpo.

El cuerpo es mi ecosistema.

Tengo trabajo y hongos en el pie.

Bebo café en un call center, donde no saben ni cómo me llamo.

Soy Mario Prieto, del Sol o al-solito si estoy en mi tierra: la frontera.

Tengo un trabajo más allá de la frontera.

Aspiro el polvo de un país vecino.

Y me encanta cantar en un nuevo idioma.

Porque estoy harto de las palabras.

Y de eso trata mi trabajo.

De hartarse de palabras.

Todas relacionadas con el tabaco.

Me termino el café a dos caladas de tabaco.

¿Has conseguido dejar el tabaco? Enhorabuena.

Tengo que volver a lo que llaman call center.

El edificio de mi trabajo es un ecosistema.

Pero un sistema mejor que el piso que pone el trabajo.

Hacia allí camino con los pies.

En una avenida con mucho tráfico.

Cruzo el semáforo escuchando por los auriculares al Pájaro.

El Pájaro es un saxofonista negro.

Hay un pájaro negro que cruza por el parque del silencio.

Salta la publicidad.

El parque es cuesta arriba y no es apto para el tabaco.

Hay tanta luz que parece una noche de mentira.

No quiero escuchar publicidad por los auriculares.

Llego a toda velocidad.

Consigo llegar al piso que pone el trabajo.

Allí no hace falta hartarse de palabras.

Y si hay palabras, cada una en su propio idioma.

Los hongos han sido más receptivos con mis pies.

Al final van a resultar ser buen ecosistema.

Ya por hoy he dejado el café.

Soy Mario Prieto. Al-Solito Negro.

Un bazar chino de palabras.

El que deja el tabaco de mentira.

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