Su verdad escapaba incontrolable por
las lomas,
su verdad de ciervos, de jaras
resonantes,
mientras caían desplomadas nuestras
obras
mas la vida era un camino y no un
destino
y crecieron hitos donde las obras eran
antes.
¡Ábrase camino por el brío de mis
manos
pues vibra tu nombre por mi pecho,
madre,
y cuanto haga bajo el sol será divino
si a la noche mi sudor son tus
humedades!
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