El paso del tiempo es la posibilidad
para poder beber de aguas potables.
A lo lejos, un monte de calmas.
En la mano, la antorcha que ilumina las pinturas de una cueva.
La historia y sus fantasmas se encuentran
con la verdad del momento y el miedo ondea las llamas,
que se acercan peligrosamente a la hoja seca.
Al oler el humo se activa el cuerpo de emergencia.
Entonces la sangre se convierte en agua
y los poros en cataratas que apagan el incendio
mientras se precipitan monte abajo
para llenar botijos en mi hogar.
Así, bebemos del tiempo.
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