lunes, 27 de enero de 2014

Saxo Tántrico


Al saltar conseguí controlar el exterior y era como desplazarme quieto, usando sólo la fuerza de mis dedos; flotando al vaciarme del aire que venía de lo profundo del diafragma y se condensaba en la boca.
Casi sin pensarlo, bajé dos cimas y las volví a subir, tan sólo para comprobar si era cierto. Aunque fuera un éxito, no me imaginaba para nada el poder que escondía en mi interior, pero la ignorancia nunca puso frenos al delirio.
Y a una uña de distancia,
no llegaba a rozar el suelo.
Me gustaba tanto pasar cerca
Como alejarme y observarlo:
A veces más deprisa
A veces más despacio.
Una luz infrarroja me cegó, despistado, caí como una peonza y me manché entero de barro. En pié, sacudido, eché un vistazo al charco, cara a cara con mi reflejo.
Y en el agua estancada escribí, mientras desaparecía:
"Suerte de conservar para ti el oído cuando no escuchan los ojos, de que tu sabor aún quede en el paladar y de poder transformarte si te toco."

No hay comentarios:

Publicar un comentario