Experiencias olvidables y
sensaciones insensibles
todo por un juego anormal,
y yo sigo -ahogado-
pulmón de alquitrán,
respirando gracias a una gaita
que otro brazo presiona.
Guiado por lo alterno,
lo diferente, lo llamativo,
sabiendo que después no será
y que antes ya había sido.
Demasiada latencia.
Quizás que vaya tarde
sólo supone que ame lo efímero,
estoy presente, no veo futuro:
sólo el pasado da las pistas
de la eternidad general.
El deseo no muere,
emigra con el invierno
porque es ave que viene
acostumbrada al infierno.
Siéntate, si quieres,
que aún no ha muerto el Sol.
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