martes, 14 de octubre de 2014

Fallece un gato (y lo conocíamos)

Todo fue a primera hora de mi mañana:
once y cuarto del sol petante y el chatarrero.
Me despertó el temor de precipitación:
había estado toda la noche lloviendo,

Pero que lloviera no era ahora riesgo,
más que un gato funambulista,
que era pequeño, débil, con tiña y ciego
cualquiera diría hasta suicida.

Accidente doméstico:
su pezuña rozó el pánico y acabó cayendo al suelo.
unos últimos aspavientos, señalaban lo que se había agachado a coger,
ante la mirada incrédula de unos electricistas
y la de sus ojos, que no podían ver.

Tres pisos para un león diminuto y enfermo,
sangre y esfínter relajado.
Hoy lloran todos los habitantes de contenedores orgánicos
porque Viru nos ha dejado.

[D.E.P. Ojo a la Virulé https://www.youtube.com/watch?v=sPlhKP0nZII ]


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