La comodidad no existe, sólo
la falta de incomodidades
y yo ahora estoy tan agusto
que paso de levantarme,
pero se empieza con un retortijón
e intrigantes sueños de desayuno:
coño, que ahora por un mollete
pagaba todo el dinero del mundo
con su tomate, su aceite y su jamón.
-¡Anda que no!
¿Y la luz?
Puto Renacimiento.
Yo ahora quiero estar en penumbra
no con esa estrella amoral
que le da por entrar por mi ventana
como EEUU en Iraq.
¿Qué carajo es ese ruido?
Hordas del Lipasam a lo Blitzkrieg
Cuando por fin llega la paz,
aparece el que recooooge lavavadora, lavavajillas,
ordenadoreees, los yerro viejo,
¡vámono, miarma!
Y ahora no sé que pasa:
Esta posición me molesta,
así se me duerme el brazo,
con la almohada me tapo la respiración...
no hay manera, y pienso:
La incomodidad no existe, sólo
la falta de comodidad
yo que estaba tan agustito
me han privao del placer horizontal.
A por todas.
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