martes, 26 de diciembre de 2017

Guadalete y Guadalquivir

Alegría es compartir placer
y sentir gratitud por las miradas.
Es el agua que limpia el vaso
que después albergará nuestros recuerdos,
precipitando la memoria como líquido.
Es un sólido que se derrite
con el calor de los abrazos
y se sublima con las palabras
que inspiran canciones,
mientras vibran las cuerdas del tiempo
y resuenan en el vacío de la caja,
espacio donde baila el silencio
al tiempo que la Nada marca.

Somos percusión en el momento,
como el tumbao con que camina la conga,
a cada golpe suena mi sangre,
con las pulsaciones al verte la cara
y el hueco que queda entre mis dientes
se llena de elogio a tu persona.

Sólo creo en el calor que vive entre los cuerpos,
y en el frío cuando se separan.
Sólo siento el flujo del cariño,
y así me baño
to las mañanas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario