...Pero no mires al cielo
porque hace un sol que quema retinas
y coloca,
mientras está lloviendo
sobre el primer dibujo que hiciste
cuando aprendiste a escribir tu nombre.
Gota
a gota
agota
un vacío antagonista que se mancha
irremediablemente,
porque
la humedad no perdona, empapa
y sigue lloviendo aunque no haya nubes
sobre el primer dibujo que hiciste
cuando te miraste al espejo.
Hoy el sol grita verano
y acuchilla el agua:
ha sido un baño de sangre cromática.
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