lunes, 19 de mayo de 2014

Infanticidio

Las revoluciones no fracasan
porque si no, no son
y la música aún no suena.

La pintura que intuye un ciego
es la única verdadera
ante el plagio natural.

Pero no por ello dejaremos
de pintar, sonar, gritar
a pesar del silencio.

Mandan a callar en sueños
para tornar a gris tu lila
en medio de esta lluvia

que empapa el pavimento,
gotea sobre la sangre
y corre calle abajo.

Filtro de cadáveres;
una vez ahumado el fuego,
queda desmontada la idea.

Seremos

imán de las balas o
relleno para cunetas
y folios en blanco

de la historia escrita
con el sudor forzado
de los que la viven.

No hay arco que celebre
el triunfo espiritual,
pero aún así luchamos

y lucharemos.

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