Hilos de luz abren tus ojos,
haciendo que te muevas a su antojo.
Un susurro te acaricia,
hasta que te saca de la cama
y una sonrisa.
Susurro que llena del aroma de azahar
la inmensidad de tus pulmones,
y todos los rincones del lugar.
Azahar de primavera,
que con el sol brillando alto
a todos los lugares llega.
Primavera en el alcázar,
en la catedral, a su vera.
Primavera en la alameda.
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