Qué sólo está el claustro
cuando los ojos están secos.
Es como si fuera un acantilao
por el que se despeñan sentimientos
y la apatía repecha por las piedras
como llamando a saltar.
Salgo con mi aire en el pecho,
guardao entre costillas y soñando
con soplar frío en tus calores
usando el impulso del diafragma.
Una fotografía con poca exposición
es el retrato de bajona
que no quiero que envejezca por mí.
Quiero que crezca el pelo
a la par que las ideas
y poder sacar sonrisas
de las muecas preocupadas.
Demasiado humo para tan poco humor,
a veces me ahogo entre colillas
y necesito salir al barrio
a ver si me reanima el oxígeno.
Cuando ya no quede sol será imposible.
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