martes, 3 de abril de 2018

Nadie espera...

No queremos nada, queremos todo
apropiación para el bien común,
sin tener en propiedad,
sino siendo en propiedad
como un lamento sonoro
que llama a chupar de la teta.
Gateando sobre tierra,
se crean formas de caricia
que se tocan paralelas
y se funden en sudor.
Perreando al aire
saboreando lo veloz del viento:
viajes inconscientes
que huelen a hierba
y a una dulce amargura.
El destello rojizo del descanso
es sustancia de raíces
y la visión apagada del espacio
la verdad de la existencia.
Sabemos a la cal de los huesos
que hacen hervir la sangre
y circulamos bajo la piel
alimentándonos de abrazos
que no entienden de dinero.

Viviendo como si fuéramos imposibles.

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