que mi cuerpo entero sea placer,
que pueda saborear como ambrosía
tu sudor
tu saliva
tu carne
la marihuana
que acercas
a mis labios...
Todo es
mucho más agradable
que las primeras veces,
y mucho más impactante
que la primera vez.
Aún no sé cómo lo haces
para que me sienta el primer ser,
con la inmortalidad del gozo
transmitido
por los ojos
por los sonidos
por tus manos
-que me agarran-
por los suspiros
que te robo
y me llenan de oxígeno.
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