pero al ser sonido,
tengo que necesitarla.
Después de todo,
llega el silencio
de la televisión ignorada y
el tráfico enfurecido,
el silencio tras la llamada
que rompía mi silencio
el silencio inconstante
del metrónomo vital,
-el futuro silenciado-
-el pasado sin voz-
el presente desnudo y su esperanza muda
y mis ojos que dicen:
necesito
luego
existo
o
no existo
sin ese luego
que parece que no llega.
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