lunes, 29 de junio de 2015

Sevilla ni sev é sin illa

Cuarenta grados
y mis oídos fríos,
parece que sólo puedo esperar
a que me asignen un asiento
y me lleven
a que me digan una hora
y me presente
con el sudor de este infierno,

y mis oídos fríos.

Cuarenta grados
y mi lengua fundía
toma la forma de un molde,
que es mi volumen vacío
es mi materia de aire
pronuncio fonemas
y suena su nombre.

Parece que sólo puedo esperar.

Cuarenta grados
desaniman la locura,
sé que no quiero esperar,
cuarenta grados
y mis oídos fríos,
como un loco mato tiempo
congelando melodías
que se derretirán
con sus susurros en directo.

Y mis oídos fríos
esperan
el calor de su aliento,
mis cuarenta grados
esperan
su diafragma fresco,
sólo su música y su locura
hacen
 que se derrita el tiempo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario