y mis oídos fríos,
parece que sólo puedo esperar
a que me asignen un asiento
y me lleven
a que me digan una hora
y me presente
con el sudor de este infierno,
y mis oídos fríos.
Cuarenta grados
y mi lengua fundía
toma la forma de un molde,
que es mi volumen vacío
es mi materia de aire
pronuncio fonemas
y suena su nombre.
Parece que sólo puedo esperar.
Cuarenta grados
desaniman la locura,
sé que no quiero esperar,
cuarenta grados
y mis oídos fríos,
como un loco mato tiempo
congelando melodías
que se derretirán
con sus susurros en directo.
Y mis oídos fríos
esperan
el calor de su aliento,
mis cuarenta grados
esperan
su diafragma fresco,
sólo su música y su locura
hacen
que se derrita el tiempo.
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