viernes, 26 de junio de 2015

ANARTKISTA

Haberla conocido
como volver a nacer,
sus conversaciones
como volver a formarme,
sentirla es
como conocer todo
siendo aún nada, quizás
un complejo de células,
de nervios y ácido,
que bucea por la galaxia
del mar uterino.
Doy vueltas sobre mí mismo
como si la gravedad
me atrajera al núcleo
de sus entrañas,
abandono mi cuerpo
cuando me toca el suyo,
y no sé aún por qué,
sólo me pasa
con su forma de transformar.
Por mi madre,
no tendrá sólo un amante,
sino un universo
por ordenar,
y su conocimiento
y su sensación
crearán casualidades,
crearán el cósmico azar
para que florezca el azahar,
efímero como materia e
incuestionable como destino,
el caos continuo
que me hace no creer en el vacío.

No hay comentarios:

Publicar un comentario